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IX ENCUENTRO LLAMAS 2007

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Son las 8:15 de la mañana del Viernes 20 de Julio cuando el autobús de ETN se detiene en la terminal de autobuses de Zacatecas. Abordamos un taxi y enfilamos hacia el centro de la ciudad. Faltan doce horas para que inicie oficialmente el IX Encuentro Llamas 2007, pero ya estamos listos --Cuquis, Adriana y yo-- para saludar, abrazar y conversar con los parientes que a esta hora, de seguro, ya estarán desayunando en el hotel Casa Santa Lucía, sede de la Reunión Llamas.

 

Efectivamente, en el comedor del hotel  ya se encuentran los Llamas Martínez que llegaron de Matamoros y Brownsville, desde el Jueves, en un autobús rentado especialmente para la ocasión. Ellos son la avanzada del “ejército” que se avecina y que este año llegó a 110 personas en total.

 

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Desde que recibimos el mail de Beatriz, mi mujer comenzó “a correr la voz” entre la familia, pero unos por exceso de trabajo, otros por no tener vacaciones y otros por que ya las habían tomado, el caso es que de aquí de Naucalpan de Juárez sólo concurrimos los antes dichos, así como José Luis González Llamas, mi cuñado, y su esposa Rosa Marta Mancisidor, quienes viven en el Distrito Federal y por primera vez asisten.

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La última vez que estuvimos en Zacatecas fue en 2002 en ocasión  del VI Encuentro Llamas, de suerte que volver ahora fue para nosotros, y muy, muy especialmente para mi mujer, motivo de inmensa alegría de reencontrarse con su amada familia de la que guarda gratos recuerdos y conserva un sin fin de anécdotas por haber convivido con los 14 tíos que dieron vida a los 72 primos hermanos ( ¿y éstos a cuántos más?, pregunto yo) a algunos de los cuales saluda a la entrada misma del Santa Lucía.

 

¿Conoce usted Zacatecas, amigo lector? La ciudad fue fundada por Juan de Tolosa el 8  de Septiembre de 1546. El 17 de Octubre de 1585 el rey Felipe II la bautizó como Ciudad de Nuestra Señora de Zacatecas. En 1993 la UNESCO declara al centro histórico de la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 

Para conocer Zacatecas lo invito a caminar por sus calles generalmente apacibles --aunque ahora no lo son tanto porque es época de vacaciones y hay mucho turismo-- y deténgase a admirar sus viejos edificios coloniales de cantera pura hechos a mano con el esfuerzo y sudor de tanta gente. Subir por los estrechos callejones de Zacatecas  es toda una aventura y una proeza porque, le pregunto: ¿tiene usted buena condición física para subir 140 escalones que tiene un callejón, en esta ciudad situada a 2500 metros sobre el nivel del mar?  Pero no se espante,  mi buen, porque sólo hay un callejón con esos l40 escalones. Los demás son pan comido.

 

Y ya que hablo de callejones, precisamente con la callejoneada da inicio el IX Encuentro Llamas 2007, en la Plaza de Armas. Las callejoneadas también tienen su historia. Como Zacatecas fue en sus inicios un pueblo minero, se desarrolló y empezó a poblar del Norte hacia el centro de la ciudad que hoy conocemos.  Uno de sus primeros barrios fue el Barrio de la Pinta, por donde callejoneaban los antiguos mineros. Ahora es común callejonear en Guanajuato, Zacatecas y en cualquier calle de cualquier ciudad, ya que si va uno acompañado de la novia y con la hormona arriba ¡se quiere uno meter a cualquier callejón!

 

¡Todo listo para la callejoneada! Los jarritos, colgados en el cuello. El tequila y el mezcal –como siempre cortesía de don Javier Velasco Llamas--, en su respectivas garrafas, abiertas y listas para servirse. El burrito que ahora resultó burrita, ¡presente! La tambora, ¡presente!  Los músicos, ¡presente! El ánimo, ¡presente! Bebés, niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores, todos integrantes de la Gran Familia Llamas, empiezan a caminar con alegría y entusiasmo a los primeros compases de la “Marcha de Zacatecas”, compuesta por el maestro Genaro Codina en 1893. Al escuchar tanto alboroto, la gente se asoma por las ventanas de los hoteles y edificios aledaños para ver qué sucede allá abajo. Lo que observan es un río humano que se mueve y serpentea mientras avanza por las estrechas calles de Zacatecas.

 

Otro de los atractivos de Zacatecas es su cielo azul, su aire limpio y su inmenso amor por la cultura. Este mismo Viernes, Zacatecas fue declarada “La ciudad del cuento, la cantera y la leyenda”, en la Plazuela Goitia, donde se llevó a cabo “la revelación del cartel alusivo a la proclamación”, según leo en el periódico. Y es que Zacatecas tiene muchos espacios culturales donde a menudo hay representaciones teatrales, musicales y de otro tipo que sirven al sano esparcimiento de los zacatecanos. El II Festival Internacional de la Oralidad concluyó aquí después de una semana de actividades. Marconio es uno de los contadores de cuentos que participó en este Festival y me topé con él  en el autobús de regreso a México. “En la forma de contar, está la belleza del cuento”, dice Marconio. Y agrega: “Cuando cuentas algo que te sucedió en la realidad, es cuando empieza la fantasía”. Y me contó que a él le contaron los habitantes de Miguel Auza la siguiente historia: “En el municipio de Miguel Auza vivió un señor adinerado llamado Carrique, quien se volvió loco y todos los días caminaba de Miguel Auza a Juan Aldana y viceversa. En cada casa frente a la que se detenía, cantaba una melodía, pero su mayor característica debido a que caminaba en la carretera, era que cargaba un espejo retrovisor para ver quién iba tras de él”.

 

Zacatecas de noche

No es necesario un espejo para adivinar que, detrás de la tambora y con los jarritos bien llenos y vueltos a llenar (refill, please, dicen los Llamas que llegaron de Estados Unidos), viene la Familia Llamas cantando, bailando, gritando. Ivonne y Dimna, como siempre las primeras en entrarle al tamborazo. El “Chapo” Torres, les hace segunda. Y todos los demás, tercera. Por momentos detenemos el tráfico. Imposible que camiones y automóviles atraviesen la columna de “la llamarada”. Sorry, ustedes perdonen,  estamos de fiesta. La callejoneada termina en el ex templo y ex convento de San Francisco, lugar donde ahora se ubica el Museo Rafael Coronel. La multitud se acomoda lo mejor que puede en la placita, mientras disfruta los ricos tacos al son de la tambora. Pasa el turibús y los pasajeros entre asombrados y curiosos saludan desde lo alto.  Es tiempo de regresar al hotel. Otra vez a caminar, pero a nadie le pesa ni protesta por ello.

 

 

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El Cerro de la Bufa y la Mina del Edén

Dicen los que saben que el cerro de la Bufa es el símbolo de la ciudad de Zacatecas. Por algo será. Lo cierto es que al divisar la Bufa, desde muy lejos por la ventanilla de los autobuses o automóviles, los viajeros saben que ya están llegando a Zacatecas. El Sábado 21, los infatigables Llamas, con la camiseta bien puesta, paseamos por el cerro y nos extasiamos con la hermosa vista panorámica de la ciudad. El clima era agradable, aunque barruntaba lluvia para más tarde. Después de escuchar las explicaciones del guía sobre los acontecimientos históricos que se dieron allí, después de visitar el Santuario de Nuestra Señora del Patrocinio y el Museo de la Toma de Zacatecas, abordamos el teleférico, viaje obligado cuando uno visita  Zacatecas. En breves minutos, quizás cinco o siete,  estamos ya en el cerro del Grillo, en cuya garganta se encuentra la Mina del Edén (productora, en su momento, de oro, plata, fierro, zinc y plomo) paseo emocionante, según me explican, pero al que no le entré por mi estúpida fobia a  las profundidades. Otra señora y su hijo, también integrantes  del grupo, y yo, abordamos un taxi que nos condujo a la salida de la mina, donde pacientemente esperamos al Grupo Llamas. Mientras esperábamos, nos sorprendió ver la cantidad de gente que llega a conocer la mina.  ¡Qué bueno! Los carritos entraban y salían hasta el “full”. Pero, si he de ser sincero, para esa hora ya me “rugían las tripas” de hambre. La comida fue en el restaurante “El Gandul”. Al oír el nombrecito me pregunté a mí mismo: ¿A dónde nos llevará Beatriz? Grande fue mi sorpresa al arribar al restaurante, ubicado en un lugar agradable y con una vista magnífica que atenuaba los rugidos del hambre canija. Tardaron más los meseros en servir la parrillada que yo en disponer de ella. La comida muy rica, en verdad.  Llegaron tarde los mariachis y sin embargo la Familia Llamas se alborotó al escuchar el son de “La Negra”, “El Rey”, “México Lindo y Querido” y varias más, de tal suerte que algunos prefirieron perder el camión de regreso al hotel con tal de seguir oyendo las canciones del mariachi muy mexicano y estar  así animados en la cena de gala.

 

 

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La Gran Noche

La cena de gala fue en el Hotel Aristos, adonde llegamos todos bien trajeados, guapos, curros, como se dice por acá. El animador Hugo Vazz, dijo algo que espero hayan entendido bien los jóvenes Llamas. Dijo: “Ojalá que la juventud aquí presente continúe la tradición de seguir reuniendo a la Gran Familia Llamas”. Y mientras cantaba, cenamos: crema con finos cuadritos de pollo, queso y chile morrón. Y de plato fuerte: pechuga de pollo rellena de huitlacoche, con queso, salsa de tomate, verduras al vapor y puré de papa. Brindamos con vino rosado por la felicidad de todos los presentes y el gusto de volvernos  a reunir. Beatriz al micrófono: “Quiero que ustedes voten dónde les gustaría celebrar el X Encuentro Llamas. Por favor, envíen sus votos por Internet”. Y después: “Ahora vamos a elegir a nuestra reina de los Llamas”. E invitó al estrado a 16 lindas chicas. La reina del IX Encuentro Llamas es Niccole Llamas, quien fue coronada por su abuelo don Mario Llamas Sandoval. Nicole recien graduada en Psicología y empezara su carrera de medicina en una prestigiada Universidad de la Florida, es hija de Jose Fco. Llamas Martinez. Y todavía Beatriz: “Este año vamos también a  elegir a nuestro rey”. Y pasaron los chavos. “El rey es Javier Velasco Rojas”. Javier tiene 13 años. Pasó a primero de Secundaria, con buenas calificaciones, que conste. Sus abuelos don Javier Velasco Llamas y Sra. Teresa Lopez Portillo de Velasco, sus padres son Gerardo Javier Velasco Lopez Portilo y Norma Yolanda Rojas. Y después la musica y todos a bailar, porque bailar es vivir. Al filo de las dos de la mañana, y después que cantaron las damitas y los caballeritos, llegó la hora de la despedida. Una despedida que se prolongó durante el desayuno al que algunos ya no asistieron por haber abandonado el hotel muy temprano. A propósito, quiero preguntarles a quienes se hospedaron en el Santa Lucía: ¿durante su estancia vieron algo, oyeron algo raro o de plano los espantaron?  Pregunto porque dice la historia que en ese lugar fue exhibida durante varios días la cabeza del cura don Miguel Hidalgo y Costilla, después de haber sido fusilado en Chihuahua. Por lo que a mí toca, la respuesta es sí. Sí me espantaron. ¡Me espantó el cariño, entusiasmo, alegría, vigor y energía que derrocharon todos y cada uno de los integrantes de la Orgullosa Familia Llamas, incluidos los invitados, a lo largo de estos dos días inolvidables! ¡Hasta la próxima, Dios mediante!

 

Carlos Vázquez Escobar

Naucalpan de Juárez, Edo. de México.

23 de Julio de 2007.

Comentarios, críticas y sugerencias: Carvaz50@hotmail.com

 

 

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